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El Bledo

1.- Planta de la familia de las quenopodiáceas, de tallos rastreros, de unos tres decímetros de largo, hojas triangulares de color verde oscuro y flores rojas, muy pequeñas y en racimos auxiliares. 2.- Cosa insignificante, de poco o ningún valor

Animal de compañía

1, 26 de 2005-11-26 de 2005
Odiaba a los perros. Con toda su alma. Juan Carlos era psicológicamente alérgico a cualquier cánido viviente o figurativo. Hasta esos simpáticos perros que movían la cabeza en la bandeja trasera de los coches, le producían una extraña sensación de urticaria. Ni siquiera podría comer perritos calientes. Así que cuando murió y en el Departamento de Reencarnaciones y Metempsicosis de Muerte, S.A. le dijeron que en su próxima reencarnación le tocaba ser perro, pensó "estupendo...", y rememoró todas y cada una de las veces que se había cruzado con un perro en su vida. Desde aquel pequinés de su vecina que le perseguía ladrando como un enajenado cuando tenía tres años, hasta el mil veces maldito perro que se cruzó en la carretera, el chucho piojoso culpable de que estrellase su coche contra un camión de ocho ejes que tuvo la ocurrencia de circular precisamente por la nueva trayectoria de Juan Carlos. Lo último que pensó Juan Carlos fue "estupendo...". Y murió.


Odiaba a los perros. Con toda su alma. Juan Carlos era psicológicamente alérgico a cualquier cánido viviente o figurativo. Hasta esos simpáticos perros que movían la cabeza en la bandeja trasera de los coches, le producían una extraña sensación de urticaria. Ni siquiera podría comer perritos calientes. Así que cuando murió y en el Departamento de Reencarnaciones y Metempsicosis de Muerte, S.A. le dijeron que en su próxima reencarnación le tocaba ser perro, pensó "estupendo...", y rememoró todas y cada una de las veces que se había cruzado con un perro en su vida. Desde aquel pequinés de su vecina que le perseguía ladrando como un enajenado cuando tenía tres años, hasta el mil veces maldito perro que se cruzó en la carretera, el chucho piojoso culpable de que estrellase su coche contra un camión de ocho ejes que tuvo la ocurrencia de circular precisamente por la nueva trayectoria de Juan Carlos. Lo último que pensó Juan Carlos fue "estupendo...". Y murió.

Y aquí se encontraba ahora, con ectoplásmica inconsistencia, esperando su turno de ser reencarnado. Si al menos fuera un perro bonito. No sé, un husky de esos de trineo, o un sambernardo que salvara las vidas de los accidentados en la montaña. Pero con la suerte que tenía últimamente, seguro que le tocaba ser uno de esos horribles chihuahuas, medio calvos y con aspecto de rata mojada.

La cola avanzaba rápidamente, y sólo le quedaban un par de personas por delante. El hombre que estaba frente a él miraba una y otra vez su hoja de reencarnación. En ella podía leerse "Cucaracha". Eso sí que era mala suerte. El hombre parecía abatido. Al menos, Juan Carlos era un animal simpático que todo el mundo adoraba.

Al fin le tocó el turno.

Y despertó en brazos de una chiquilla de unos trece años, que le abrazaba fuerte y le daba besitos en la cabeza. Juan Carlos se sentía raro. El hecho de que al final de su trasero existiese un apéndice con aparente vida propia le resultaba extraño, por no hablar del torbellino de aromas, olores, hedores y perfumes que llegaban a su sensible hocico. Era horrible. Todo él olía a perro, todo sabía a perro, y además tenía una asquerosa lengua de perro en la boca. Juan Carlos se sintió muy deprimido.

La chiquilla se llevó al perrito a su habitación. Juan Carlos tardó unos segundos en acostumbrarse al lugar, decorado de una manera absolutamente hortera, y de dedicó a mordisquear distraídamente un peluche que había en la cama. Para su asombro, la chiquilla comenzó a desnudarse frente a él. Juan Carlos no entendía nada, pero cuando vio el bote de mermelada en manos de la chica y descubrió la mirada pícara y juguetona de la niña desnuda, se relamió y pensó...

"¡Estupendo!".

Comentarios

  1. Rosa dice:

    Como historia de ciencia ficcion esta muy bien, pero se nota que no tienes ni idea, chabal. Te habras hecho muchas pajas imaginándote a tu vecinita haciendo eso, pero q sepas q esas cosas solo pasan en tu cabeza y en la cabeza de todos los pajilleros como tu.

    dais asco.

    Rosa.

  2. Crimson dice:

    A ver... es broma, ¿verdad? Esto es un cuento. Un cue-e-ento. No es real. No. Es. Real.

    Y chaval, querida amiga, es con uve.

  3. Ashep dice:

    Joé, cómo se ha puesto.

  4. Talban dice:

    ¿Seguro que es un cuento? Yo conozco a un chaval que dice que vió en la tele eso que cuenta el de arriba. Creo que además había un famosete invitado a ver al perro o algo.

  5. Ashep dice:

    Ricky Martin. Sorpresa, sorpresa.

  6. Gala dice:


    Y según en la región geográfica que se pregunte era mermelada o nocilla.

  7. Talban dice:

    Está claro entonces que NO puede ser un cuento, después de todo... es al ser verdad que se muestran todos de acuerdo. Porque todos conocen a alguien que lo vio, ¿verdad?

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