Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

El Bledo

1.- Planta de la familia de las quenopodiáceas, de tallos rastreros, de unos tres decímetros de largo, hojas triangulares de color verde oscuro y flores rojas, muy pequeñas y en racimos auxiliares. 2.- Cosa insignificante, de poco o ningún valor

Recuerdos imborrables (I). Varios desvaríos y variantes varias.

7, 17 de 2005-12-17 de 2005
Mi mejor amigo de la adolescencia y época universitaria se llamaba Óscar, pero todos le llamábamos el Guaje. O como firmaba sus tiras cómicas, "Waje".

Óscar era asturiano, quiero decir de origen asturiano, y pasaba largas temporadas en el pueblo de sus padres, cerca de Ribadesella, y volvía más asilvestrado que un jabalí con hemorroides, lleno de ideas peculiares de difícil realización en un barrio del extrarradio. No quiero entrar en anécdotas particulares, salvo una, que resultó de lo más disparatado, aunque, en cierta manera, aleccionador.

Mi mejor amigo de la adolescencia y época universitaria se llamaba Óscar, pero todos le llamábamos el Guaje. O como firmaba sus tiras cómicas, "Waje".

Óscar era asturiano, quiero decir de origen asturiano, y pasaba largas temporadas en el pueblo de sus padres, cerca de Ribadesella, y volvía más asilvestrado que un jabalí con hemorroides, lleno de ideas peculiares de difícil realización en un barrio del extrarradio. No quiero entrar en anécdotas particulares, salvo una, que resultó de lo más disparatado, aunque, en cierta manera, aleccionador.

Les sitúo. Mediados de septiembre, principios de los noventa. Acabábamos de terminar el COU, y teníamos hasta finales de octubre para hacer el canelo, tomar cervezas y hacernos los tipos duros porque, hey, ya éramos mayores de edad y podíamos comprar cervezas en el Caprabo. Nos encontramos con Óscar en el parque. Digo "nos" porque estábamos Tresca y yo. Tresca era otro de mis compinches. Le llamábamos Tresca porque se apellidaba Pi, y ya se sabe, de Pi, "Trescatorcedieciséis", "Trescatorce", "Tresca".

No me miren así. Yo no me inventaba los motes. Les estaba contando una anécdota. Gracias.

Óscar llegó totalmente alucinado, porque uno de sus primos de Asturies tenía un grupo de música punk-grunge-garajera, una especie de mezcla entre los Sex Pistols (porque tocaban muy mal) y los Nirvana (porque no se lavaban nunca). Total, que su primo tocaba la batería, y entre las actividades veraniegas del Guaje (que nos daba miedo preguntar y todo de lo bestias que eran en ese pueblo) estuvo el aprender a aporrear los bombos y los platillos con cierto sentido del ritmo.

"Tenemos que hacer un grupo". Vale. Gran idea. El Tresca nos mandó a tomar por saco, porque no tenía ni idea de música, y además decía que él no iba a subirse al escenario a hacer el gamba delante de gente desconocida. Intentamos persuadirle de que la única gente que iría a vernos, en el hipotético caso de que alguien (las autoridades, quiero decir) nos dejara tocar en público (a no ser que fuera por una campaña de desratización o un desalojo de okupas) serían nuestros colegas, y para descojonarse vivos.

Nada. Así que quedamos Waje y yo para formar un grupo. Yo tampoco tenía ni idea de música, pero los dioses me han otorgado una voz viril y profunda, radiofónica me han dicho, y con unas cuantas cervezas entre boca y vejiga, mis gorgoritos me parecían de lo más armónico. Ya teníamos batería y voz, y a pesar de que estábamos tentados de ser rompedores y lanzarnos al ruedo ibérico con semejante formación minimalista (el primer grupo rock zen, sólo ritmo desacompasado y berridos espeluznantes), decidimos que nos hacía falta algo más para terminar de redondear el futuro mejor grupo rock de las Españas. Y lo teníamos al alcance de la mano.

Mi hermano Nacho toca la guitarra. Quiero decir que no la toca como yo, con los dedos o las manos. Toca las cuerdas. Es capaz de hacer el "weng-weng-weeeng" del Smoke on the water muy majamente, y se sabe varias canciones de Silvio Rodríguez, Sabina e Ismael Serrano, que aunque él lo niegue le sirven como un perfecto abrelatas con las féminas. Por aquel entonces tocaba más o menos las típicas cancioncillas fáciles, pero comparado con Óscar o conmigo, era el jodido Jimi Hendrix.

Nacho no tenía mote. Tenía en aquel entonces dieciséis años, y acababa de leerse "La conjura de los necios", y estaba encantado con su nombre. Insistía en que le llamáramos Ignacio. Durante unos pocos años, consideraba que llamarse Ignacio o Nacho era de lo más interesante. Luego llegó "Médico de Familia" y volvió a hundirse en las simas de la depresión. Pero nos vamos del tema. Nacho no puso pegas, y ya teníamos batería, guitarra y voz. Faltaba el bajista.

No quiero explayarme, pero conseguimos convencer (tras someterle a una dura paliza al hígado, ya me entiende) al Tresca de unirse al grupo en calidad de bajista. Ya teníamos batería, guitarra, bajista y voz. Nos faltaban la batería, la guitarra eléctrica, el bajo y los micros. Pero ya éramos un grupo. Ya éramos EL grupo.

Necesitábamos un nombre. Es decir, necesitábamos instrumentos, un local de ensayo, muchas horas de práctica y perder el sentido del ridículo, pero lo siguiente que pensamos fue el nombre. Barajamos muchas posiblidades. Waje propuso Valhalla, pero era demasiado referente a Nirvana como para prosperar. Yo propuse Dulce Agonía (soy un pedante desde muy joven), Coge Tus Cosas y Librepensadores. El resto de los componentes se rió de mí sin compasión. Sigo pensando que eran buenos nombres para un grupo. Nacho nos deleitó con varios nombres malsonantes en inglés (Animal Fuckers, Blowjob, Monkey Spankers y Furry Assholes). Pero fue Tresca el que nos alumbró con nuestro nombre de guerra: The Cremasters.

Ya. Vale. Vaya ful de nombre. Pues no se crean. Nos encantó la explicación del Tresca. El Cremaster es un músculo del miembro, que provoca las erecciones o algo así. Nadie con dieciocho años y una preocupante falta de vergüenza diría que no a llamarse así, sobre todo porque era una mezcla de canallesca intelectualidad fascinante.

Ya éramos un grupo. Eramos The Cremasters.

Me he extendido demasiado. No se pierdan el capítulo II: Peripecias peripatéticas, materializando los instrumentos.

Comentarios

  1. Talban dice:

    ¿Qué pasó? ¿Qué pasó?

    Jo, un nombre así es invitar a un gatillazo...

  2. Ashep dice:

    Yo tocaba el bajo en el grupo de mi hermano... hasta que me echó para meter a su colega Sevi.

Agregar un comentario


Recordar datos
¡Un solo click vale!

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009