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El Bledo

1.- Planta de la familia de las quenopodiáceas, de tallos rastreros, de unos tres decímetros de largo, hojas triangulares de color verde oscuro y flores rojas, muy pequeñas y en racimos auxiliares. 2.- Cosa insignificante, de poco o ningún valor

Prehisterias

1, 21 de 2006-01-21 de 2006
Hay enigmas que se han quedado en el tintero de la paleohistoriografía común, esa asignatura tan rimbombante que José Luis Arsuaga (el de Atapuerca, señores, no me miren así) ha traído a colación últimamente con sus asombrosos descubrimientos. Pero existen todavía muchos interrogantes que siempre me han fascinado, y que han encontrado por fin su respuesta en el libro del paleontólogo francés Gregoire D'Aoulet "Prehisteries" (editorial Maleq, París, 2003), cuya traducción española ha editado recientemente Paidós bajo el sucinto título, "Prehisterias", un compendio de datos curiosos sobre la vida de nuestros antepasados paleolíticos. Recojo algunos extractos, con permiso (implícito, ya que he pagado mis buenos euros) de cita.


Hay enigmas que se han quedado en el tintero de la paleohistoriografía común, esa asignatura tan rimbombante que José Luis Arsuaga (el de Atapuerca, señores, no me miren así) ha traído a colación últimamente con sus asombrosos descubrimientos. Pero existen todavía muchos interrogantes que siempre me han fascinado, y que han encontrado por fin su respuesta en el libro del paleontólogo francés Gregoire D'Aoulet "Prehisteries" (editorial Maleq, París, 2003), cuya traducción española ha editado recientemente Paidós bajo el sucinto título, "Prehisterias", un compendio de datos curiosos sobre la vida de nuestros antepasados paleolíticos. Recojo algunos extractos, con permiso (implícito, ya que he pagado mis buenos euros) de cita.

"Al parecer, un día un australopithecus afarensis descendió del proverbial árbol donde reposaba sus asentaderas desde tiempos inmemoriales, y se decidió a vagabundear, medio a cuatro, medio a dos piernas, por la inmensa sabana africana, hasta que le entró una gusa más que considerable. Acostumbrado a una dieta de frutas y escasos aportes proteínicos, nuestro tataraabuelo africano se encontró de repente en mitad de la nada, sin un mal melón o papaya que echarse al coleto, hasta que de repente observó a un ave de plumífero aspecto, que al parecer estaba a punto de ir al excusado. Emitiendo ruidos sonoros y algo irritantes, el pájaro consiguió al fin excretar una hez ovalada, dura y recia, de un tamaño más que considerable habida cuenta de la pequeña constitución del ave, cosa que hablaba alto y claro de la elasticidad de sus esfínteres. Nuestro abuelo, ni corto ni perezoso, acuciado por el apetito, intentó la caza del alado interfecto, maldiciendo en su lengua primitiva al ver cómo el bicho se alejaba volando fuera de su alcance. No por ello se rindió nuestro tenaz ancestro, sino que, demostrando que a buen hambre no hay pan duro, cogió la hez del ave, de dura corteza, y sin el más mínimo escrúpulo la partió y devoró el viscoso y nada apetitoso, aunque nutritivo, interior. Tras este sencillo gesto, milenios de evolución y sofisticación llevaron al descubrimiento del huevo frito con patatas y chorizo."

"Seguramente los homo habilis eran vegetarianos hasta que descubrieron la carroña, y carroñeros hasta que descubrieron que la carne sabía mejor recién muerta, y comedores de carne cruda hasta que descubrieron que el solomillo estaba mucho mejor vuelta y vuelta".

"Vale, no eran exactamente artistas, pero estoy seguro de que al pintor de las cuevas de Altamira su mujer le estaba venga a chinchar con eso de 'a ver si te buscas un trabajo serio de una vez como tu primo, que es cazador de mamuts'. Seguro."

"Estoy seguro de que hacían desfiles de moda. Serían algo así como 'esta temporada se lleva el taparrabos de piel de tigre de dientes de sable, que realza tus atributos naturales y deja al aire tus apetecibles nalgas peludas'"

"No es que no fueran inteligentes, es lo que eran a una manera muy directa. Vamos a ver, ¿por qué vamos a discutir con nuestro idioma de gruñidos y chasqueos de lengua, si tenemos a mano nuestros garrotes? El mío es más grande, yo soy más macho."

"Hey, qué listo eres, acabas de inventar la rueda. Una piedra redonda, ja ja ja. Ahora siéntate y dime, amiguito, ¿tienes tanta prisa que no podías ir andando? Dentro de unos cuantos años, estaré atrapado dentro de un atasco y me acordaré de tu madre".

"Alguien realmente hijo de mala madre se dio cuenta de que hacía calor y frío por épocas que obedecían algún tipo de criterio cósmico. Estupendo, ya teníamos las estaciones. Entonces se fijó en que anochecía y amanecía a intervalos regulares, y así inventó los días. Caramba, qué práctico. El siguiente paso que dio ese jodido bastardo fue combinarlo para dotarnos de meses y semanas, y así el muy desgraciado inventó los lunes. En esa época eran corrientes los sacrificios humanos rituales. Espero que lo sacrificaran a su deidad pagana para agradecerle los servicios prestados y, hey, acercarle un paso más a su dios."

"Fue en ese momento cuando el homo erectus hizo honor a su nombre. Al principio utilizó tecnología analógica ("vaya trasero el de esa hembra"), para pasar enseguida a la tecnología digital al dedicarse a ese juego, ya saben, cinco contra el calvo. El sacerdote de la tribu se dio cuenta y le dio una buena paliza por tocarse la cosita en lugar de cazar o procrear o tumbarse a la bartola, así que el chico se sentó en un rincón a imaginarse a hembras de enormes pechos penduleantes y rollizas nalgas; para imaginarsela mejor, la talló en piedra, y durante días la miraba y se imaginaba lo que sería tenerla para sí. Se inventaron así las llamadas, perdón por la expresión, 'pajas mentales'. Siglos de evolución y sofisticación llevaron al descubrimiento de los blogs".

Comentarios

  1. Talban dice:

    Grandioso, todavía me estoy riendo :D

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