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El Bledo

1.- Planta de la familia de las quenopodiáceas, de tallos rastreros, de unos tres decímetros de largo, hojas triangulares de color verde oscuro y flores rojas, muy pequeñas y en racimos auxiliares. 2.- Cosa insignificante, de poco o ningún valor

Jaque Mate

12, 27 de 2006-01-27 de 2006
Ayer fui a casa de un compañero de curro, de la sección de Zapatería, con el que suelo ir todas las mañanas en el cercanías. Vive muy cerca de mi calle, y llevamos casi dos años, pero nunca me había invitado a tomar unas cervezas, como ayer. Para mí que se siente solo, y le ha dicho mi jefe de planta (que es pariente suyo o algo) que soy un tipo muy divertido y que debería hacerse amigo mío.

Ayer fui a casa de un compañero de curro, de la sección de Zapatería, con el que suelo ir todas las mañanas en el cercanías. Vive muy cerca de mi calle, y llevamos casi dos años viajando juntos, pero nunca me había invitado a tomar unas cervezas, como ayer. Para mí que se siente solo, y le ha dicho mi jefe de planta (que es pariente suyo o algo) que soy un tipo muy divertido (para que luego digan que para ser vendedor no hace falta saber mentir) y que debería hacerse amigo mío.

No tenía nada mejor que hacer, porque Bego había quedado con sus amigas para ir a no-sé-qué (créanme, es mejor no preguntar, ya que tenía nombre en inglés y a mí, me sacan de los cuatro palabros clásicos, "teen", "amateur", "tits ", y me pierdo), así que le dije que sí. Me dijo que iban a ir un par de amigos suyos, y que haríamos unas risas, así que me preparé para lo peor, ya que alguien que se pasa los viajes en el tren hablando de libracos y películas raras no puede ser una buena compañía.

Con esto último, me estaba refiriendo a mí.

La casa de Jandro (se llama Alejandro, pero insiste, incomprensiblemente, en que le llamen Jandro, por horrísono qur resulte) estaba sorprendentemente bien. Tenía cierto aire minimalista oriental, con eso de tener casi todo metido en cajas de mudanza con abstrusos nombres escritos en rotulador ("Cosas variadas 2", "Trastos 4", "Mariconadas 6", "Varios 27"...) y una espartana austeridad en el mobiliario. Me recibió como se recibe a un viejo amigo, y me presentó a Jaime y a Jesús (tres jotas, veo que se han dado cuenta. Es totalmente casual, nada que ver con jamones de jabugo), que bebían shandy o mixta o algo así. Yo preferí una cerveza, acompañada de olivas, y me senté en el sofá que presidía (casi podríamos decir que tiranizaba) el salón.

Puedo decir que tuvimos la conversación más insulsa de mi existencia, ya que Jaime trabajaba de ingeniero en una empresa de sillas de ruedas (lo juro por lo más sagrado que es cierto) y Jesús era aparejador o delineante o alguna de esas cosas raras que se hacen con planos y escuadras y cartabones y sacando la punta de la lengua mientras te manchas los dedos con tinta china. Dado que yo me dedico a vender aparatos electrónicos y Jandro vende zapatos a señoras con juanetes, se pueden imaginar qué clase de intercambio de pareceres sostuvimos. Media hora, una hora, se arrastró el tiempo como una babosa por el mango de una escoba, como una gota de vino por un sacacorchos, como el agua de lluvia por un tobogán desierto, como un idiota haciendo símiles sin sentido.

Hasta que salió el tema del ajedrez.

No tengo nada en contra de los frikis. Yo soy un friki con todas las de la ley. Soy un friki de los comics, de los dibujos animados, del cine, de Terry Pratchett, de los juegos de rol, de la música, de los caramelos Pez, de todo lo susceptible de ser objeto de frikismo. Pero, por favor... ¿del ajedrez? Eso es como ser friki del coleccionismo de mariposas, del cultivo del rododendro o del jodido desarrollo de las berzas.

Pues resulta que los tres Jotas eran nada menos que miembros de un club de ajedrez, que se reunían de cuando en cuando para echar partidas y esas cosas. Así se había conocido un ingeniero ortopédico, un diseñador de garajes y un vendedor de rozaduras. Cristo. Y a mí me habían reclutado de la manera más tonta. Seguramente mi jefe de planta había escuchado mi afición a los juegos de mesa (el Republic of Rome, el Diplomacia, yo qué sé, el Hero Quest) y había hecho la conexión equivocada. Así que allí estaba yo, asistiendo horrorizado a una apasionante partida de ajedrez entre Jaime y Jandro, mientras Jesús hablaba sobre los temas más banales y intentaba explicarme las jugadas con espíritu didáctico, como si la defensa sicialiana, el movimiento Tartakower y la apertura Fisher me importase lo más mínimo. Me indicaba en voz baja estrategias y sutiles tácticas, mientras el tiempo se espesaba a nuestro alrededor como la costra esa amarillenta que les sale a las natillas por encima cuando reposan demasiado tiempo fuera de la nevera. Vale. No es una gran metáfora. Demándenme.

Porque el ajedrez es un rollo de cuidado. Para empezar, cualquier pieza puede comerse a otra, así, sin más. ¿Y los dados? ¿Y la esquiva? ¿Y la armadura? La torre debería de tener bonificaciones o algo. ¿Cómo puede un caballo cepillarse a una reina así, tranquilamente, sin una mala tirada de salvación?. Y luego esa estupidez de los movimientos estrafalarios. ¿Por qué el rey sólo se puede mover de cuadrito en cuadrito, mientras la reina desfila por el tablero con la libertad que le dan sesenta y cuatro escaques bicolor? ¿Cómo es posible que una torre se desplace con tanta alegría? ¿Y los peones? ¿Por qué demonios no pueden retroceder? Son pura carne de cañón, ¿es que no se dan cuenta? Pero es que son ocho, ¿dónde está el espíritu revolucionario? Seguro que con la fuerza del número y un atinado golpe de estado para patear el culo de su lento y torpe rey, podrían cambiar las cosas. Pero para eso tienen que cruzar todo el maldito tablero, pasito a pasito (y eso son ocho turnos, ¡ocho!) sin más garantías que un sepelio digno. Además, noy hay dramatismo, no hay tensión, no hay críticos, no hay pifias, no hay tablas de impacto, no hay puntos de vida. Un maldito peón, auténtico "orco prescindible" del universo ajedrecístico, puede acabar con todo un alfil o incluso una reina sin despeinarse. Qué falta de verismo. Qué aburrimiento.

Me quedé mirando el tablero con aire ausente, mientras cada vez iban quedando menos piececitas de colores, y la excitación iba en aumento, al menos, la clase de excitación que puede suscitar el ajedrez, que se resume con un leve arqueo de ceja y poner cara de necesitar comer muchas ciruelas, entre toses, suspiros y unas ingentes cantidades de silencio. Y finalmente, con una sonrisilla de autosuficiencia, Jaime cogió su reina negra y la plantó frente al rey blanco de Jandro. Y aunque quizá un poco de sexo interracial hubiera alegrado la tarde, se limitó a decir "jaque mate", y tras unos segundos de reflexión, los dos contendientes sonrieron y se dieron la mano. Allí acabó todo. Ni juramentos, ni llamadas a la revancha, ni invocaciones a las trampas, ni emplazamientos a venganzas y duelos con pistola al amanecer, ni reparto de puntos de experiencias.

Por todos los dioses. Me pasé la tarde de ayer jugando al juego más aburrido del mundo, bebiendo cerveza con gaseosa y hablando de las microporosidades del acero. Son los ultracuerpos. Están entre nosotros.

Comentarios

  1. Talban dice:

    Deberías saber que de alguien llamado Jandro no puede esperarse nada bueno :P

  2. Jandro dice:

    Y tú deberias saber que YO, tengo un ojo más aparte de los tres que nos son dados al nacer y te he oido,Talban.
    Lo mismo si hubiese un "Master" de por medio en el ajedrez que quitase pxs por peón muerto...o lo mismo no,definitivamente es un coñazo.Más aun para un ser tan impaciente y poco dotado de intelecto como yo.
    Menuda tardecita Crimson...

    Saludos desde Togo :)

  3. Crimson dice:

    Oye, Jandro, no es nada personal, pero... ¡vaya encerrona!

  4. Jandro dice:

    Desde luego, hubiese preferido dar un "paseito silencioso por el campo" peeeero las blancas movían. ;)

  5. Crimson dice:

    Que no se entere una que yo me sé que andas haciendo proposiciones de este tipo por internet, so lúbrico.

  6. Talban dice:

    ¡Genial! Decir cosas y que nadie las escuche es un tanto aburrido :D

    Y estoy de acuerdo, todos echamos en falta un master que quite px XD

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