Conversaciones
1, 01 de 2006-02-01 de 2006
Deberían saber que soy fascinante. Ya lo creo que sí. Soy tan fascinante que tengo un blog. Soy tan, tan, tan irresistiblemente fascinante que vendo electrodomésticos en el Corte Inglés, y vuelco mi mediocre prosa en una bitácora de Internet.
Hollywood está esperando para llevar mi vida al cine.
Deberían saber que soy fascinante. Ya lo creo que sí. Soy tan fascinante que tengo un blog. Soy tan, tan, tan irresistiblemente fascinante que vendo electrodomésticos en el Corte Inglés, y vuelco mi mediocre prosa en una bitácora de Internet.
Hollywood está esperando para llevar mi vida al cine.
Fascinante Conversación # 1.
En mi coche, volviendo del cine, con un amigo y su novia. Bego no ha querido venir por, palabras textuales, "las pelis que veis son un tostón". Se ha quedado en casa con Eva y Paula, posiblemente despellejándome.
Yo: ¿Sabes lo que no quiero ser? ¿De verdad? Odiaría ser "amigo de mis amigos". Lo odiaría, en serio. ¿Qué coño significa eso?
Mi amigo: Hmmm... no sé...
Yo: Te lo digo. Significa que eres tan capullo que en tu entierro no sabe qué decir para ponerte bien. Amigo de sus amigos. Qué gilipollez. También soy... no sé... sobrino de mis tíos, o hijo de mi madre.
La novia: Hombre, es una frase hecha.
Yo: Pues me revienta, caramba. ¿Quereis saber qué me gustaría que se dijera en mi entierro?
Mi amigo: No. ¿Una corteza de cerdo?
Fascinante Conversación #2
En la calle, mientras damos una vuelta nuestro grupo de amigos. Hace frío, son cerca de las nueve y nos apetece cenar algo. Valoramos diferentes posibilidades.
Amigo 1: ¿Y al chino?
Amigo 2: Buah, no jodas. Eso es como comer rata con la puñetera salsa esa color naranja tan asquerosa. Ni de coña.
Yo: ¿Sabeis que han abierto un Döner Kebab en mi calle?
Amigo 1: ¿Qué dices? Pues ya me dirás donde encuentras sitio a estas horas, listo. Siete personas para dentro de media hora...
Amigo 3: En cualquier sitio, ¿no? Vamos, que es miércoles. No creo que los restaurantes estén precisamente hasta los topes...
Novia de Amigo 1: A mí me apetece un árabe.
Amigo 2: ¿Hablamos de restaurantes, ahora mismo?
Novia de Amigo 2: Qué gracioso.
Amigo 3: Yo creo que el mejicano está muy bien, ¿no? Estuvimos el otro día Manel y yo comimos de cine.
Yo: ¿Sabeis que han abierto un Döner Kebab en mi calle?
Amigo 1: Sigo pensando en el chino. Barato y te inflas.
Amigo 2: ¡Que no! Que cogen a los chinos que se mueren y los trocean y los echan en las perolas.
Las chicas: ¡Agh! ¡No seas asqueroso!
Amigo 2: Que es verdad... ¿habeis visto una esquela de un chino alguna vez?
Bego: ¿Pero tú te lo crees, eso? A ver, los chinos tienen sentimientos y eso. Si se muere un chino, ¿tú crees que su familia lo va a trocear y se lo va a poner con salsa agridulce a los clientes?
Amigo 2: Que no, que lo sortean. Cuando se muere un chino, los chinos de todo Madrid se reúnen y sortean el cadáver. Y al que le toca, pues hala, cerdo agridulce como plato del día. O ternera con bambú, o lo que sea...
Amigo 1: Chino con curry.
Amigo 2: Chino con leches. Que te digo yo que es verdad.
Bego: Y cuando no se mueren chinos, ¿de dónde sacan la carne?
Yo: ¿Sabeis que han puesto un Döner Kebab en mi calle?
Amigo 2: Pues no lo sé... perros y gatos y ratas y eso. ¿Sabeis el chino que hay al lado de mi casa, junto al taller? Pues ahí había antes más gatos que la órdiga, y ahora no hay ni uno. Os lo juro.
Bego: Venga ya...
Amigo 3: ¿Oye, y si vamos de tapas? Junto al ayuntamiento hay una tasquilla que ponen unos bocatas de calamares que alucinas.
Amigo 2: Psé. ¿Y en Alonso Martínez? Conozco yo una cervecería que está muy bien.
Amigo 1: Mira, que Goya y yo nos vamos a un chino, a comernos al abuelo chino y a la madre bantú y al niño esquimal. ¿Os venís?
Amigo 2: ¡Anda ya! Mira, yo tengo el coche aquí. ¿Alguien se viene a Alonso Martínez?
Amigo 3: Pues el caso es que... Sonia, cariño, ¿tú no tienes que trabajar mañana?
Novia de amigo 3: A las ocho.
Amigo 3: Mira, casi que pasamos, ¿no? Venga, nos vemos, hasta mañana.
Todos los demás: ¡Chao!
Novia de amigo 1: Nosotros también nos vamos. ¡Hasta mañana!
Los que quedamos: ¡Chao!
Amigo 2: Qué muermos. Bego, ¿os venís?
Bego: Casi que no. Estoy súper cansada. Creo que cogeremos una pizza en el italiano debajo de casa y ya está, ¿no?
Yo: ...
Bego: Pues nada. ¡Hasta luego!
Los otros dos: ¡Chao!
Bego: Qué pesados se ponen... ¿de qué te apetece la pizza?
Yo: ¿Sabes que han abierto un Döner Kebab en nuestra calle?
Bego: Anda ya... ¿Cuatro estaciones, como siempre?
Yo: ...
Bego: Si quieres cambiamos.
Yo: No, cielo. Cuatro estaciones. Claro.
Conversación fascinante # 3
Noche. Dos amigos hemos salido a ver el partido del Atleti y a beber unas cervezas. Siempre que el Atleti pierde, bebemos demasiado mitad por la frustración, mitad para olvidar por qué somos aficionados de un equipo tan acostumbrado a perder. Últimamente, no gano para resacas.
Mi amigo:¿Sabes que tu hermana es una chica genial?
Yo: ¿Eh?
Mi amigo: Te lo digo en serio. Tu hermana es un encanto.
Yo: Pues sí, pues sí.
Mi amigo: Ejem... creo que tu hermana me gusta, tío.
Yo: ¿Qué?
Mi amigo: Joder, ya lo he dicho. ¿Te molesta que me guste tu hermana?
Yo: Joder. Joder. La leche. ¡Pero si tiene veinte años!
Mi amigo: ¡Mira tú! ¿Y qué sabe el corazón de edades, tío?
Yo: No me toques las narices...
Mi amigo: ¿Qué pasa? ¿No me puedo enamorar de tu hermana?
Yo: ¿Pero qué coño estás diciendo? ¿De qué conoces tú a mi hermana, anormal?
Mi amigo: Pues del día que me la presentaste.
Yo: Creo recordar que no cruzaste ni media docena de palabras con ella. Ni cinco palabras.
Mi amigo: ¿No crees en el amor a primera vista?
Yo: Deja de tocarme las narices.
Mi amigo: Tío, te lo digo en serio. Estoy enamorado de tu hermana. Llámala que venga, tengo que decírselo. Tengo que declararme. Es la mujer de mi vida, tío, lo presiento. Lo siento aquí, joder, aquí dentro.
Yo: ¡¿Qué?!
Mi amigo: Que la llames que venga, joder.
Yo: Mira, tío, te la vas a ganar como sigas así.
Mi amigo: Eres lo peor, tío. Eres un cabrón. Estás poniendo puertas al campo, que lo sepas. Pienso hablar con tu hermana.
Yo: Que te calles de una puñetera vez.
Mi amigo: Tío, estoy perdidamente enamorado de tu hermana, en serio. La vi y me dije "esta chica es la tía que llevo buscando tanto tiempo". Que sí, tío, en serio. Y no había bebido nada, lo juro.
Yo: Vale. Vale. Dime solo una cosa, ¿de cuál de ellas?
Mi amigo: ...
Yo: Estoy esperando.
Mi amigo: ...
Yo: ¿De quién?
Mi amigo: Joder, de la que me presentaste el otro día. Tío. De esa.
Yo: Eres un gilipollas.
Mi amigo: Tíoooo...
Se va al baño. Vuelve al cabo de un cuarto de hora.
Mi amigo: Joder... lo siento por el que tenga que limpiar el baño.
Yo: Eres un gilipollas.
Mi amigo: La culpa es tuya, por dejarme beber tanto.
Yo: ¿Tengo yo la culpa de que te emborraches?
Mi amigo: Psssí...
Al cabo de un rato.
Mi amigo: ¿Vas a llamar a tu hermana, sí o no?
Yo: No.
Mi amigo: ¿Por qué? ¿Qué crees que voy a hacer?
Yo: Igual vomitarle encima.
Mi amigo: Eso solo pasó una vez.
Yo: Una vez ya es demasiadas veces, tío.
Mi amigo: Lo que pasa es que te jode emparentar conmigo porque soy catalán.
Yo: Sí, seguro.
Mi amigo: Eres un facha de mierda. Y un capullo.
Yo: Y tú un gilipollas.
Mi amigo: Venga, joder... ¿qué te cuesta? Llama a tu hermana.
Yo: Vete a la mierda.
Mi amigo: Tíoooo...
Pasa otro rato.
Mi amigo: Oye... ¿sabes que Bego tiene su puntito, también?
Hollywood está esperando para llevar mi vida al cine.
Deberían saber que soy fascinante. Ya lo creo que sí. Soy tan fascinante que tengo un blog. Soy tan, tan, tan irresistiblemente fascinante que vendo electrodomésticos en el Corte Inglés, y vuelco mi mediocre prosa en una bitácora de Internet.
Hollywood está esperando para llevar mi vida al cine.
Fascinante Conversación # 1.
En mi coche, volviendo del cine, con un amigo y su novia. Bego no ha querido venir por, palabras textuales, "las pelis que veis son un tostón". Se ha quedado en casa con Eva y Paula, posiblemente despellejándome.
Yo: ¿Sabes lo que no quiero ser? ¿De verdad? Odiaría ser "amigo de mis amigos". Lo odiaría, en serio. ¿Qué coño significa eso?
Mi amigo: Hmmm... no sé...
Yo: Te lo digo. Significa que eres tan capullo que en tu entierro no sabe qué decir para ponerte bien. Amigo de sus amigos. Qué gilipollez. También soy... no sé... sobrino de mis tíos, o hijo de mi madre.
La novia: Hombre, es una frase hecha.
Yo: Pues me revienta, caramba. ¿Quereis saber qué me gustaría que se dijera en mi entierro?
Mi amigo: No. ¿Una corteza de cerdo?
Fascinante Conversación #2
En la calle, mientras damos una vuelta nuestro grupo de amigos. Hace frío, son cerca de las nueve y nos apetece cenar algo. Valoramos diferentes posibilidades.
Amigo 1: ¿Y al chino?
Amigo 2: Buah, no jodas. Eso es como comer rata con la puñetera salsa esa color naranja tan asquerosa. Ni de coña.
Yo: ¿Sabeis que han abierto un Döner Kebab en mi calle?
Amigo 1: ¿Qué dices? Pues ya me dirás donde encuentras sitio a estas horas, listo. Siete personas para dentro de media hora...
Amigo 3: En cualquier sitio, ¿no? Vamos, que es miércoles. No creo que los restaurantes estén precisamente hasta los topes...
Novia de Amigo 1: A mí me apetece un árabe.
Amigo 2: ¿Hablamos de restaurantes, ahora mismo?
Novia de Amigo 2: Qué gracioso.
Amigo 3: Yo creo que el mejicano está muy bien, ¿no? Estuvimos el otro día Manel y yo comimos de cine.
Yo: ¿Sabeis que han abierto un Döner Kebab en mi calle?
Amigo 1: Sigo pensando en el chino. Barato y te inflas.
Amigo 2: ¡Que no! Que cogen a los chinos que se mueren y los trocean y los echan en las perolas.
Las chicas: ¡Agh! ¡No seas asqueroso!
Amigo 2: Que es verdad... ¿habeis visto una esquela de un chino alguna vez?
Bego: ¿Pero tú te lo crees, eso? A ver, los chinos tienen sentimientos y eso. Si se muere un chino, ¿tú crees que su familia lo va a trocear y se lo va a poner con salsa agridulce a los clientes?
Amigo 2: Que no, que lo sortean. Cuando se muere un chino, los chinos de todo Madrid se reúnen y sortean el cadáver. Y al que le toca, pues hala, cerdo agridulce como plato del día. O ternera con bambú, o lo que sea...
Amigo 1: Chino con curry.
Amigo 2: Chino con leches. Que te digo yo que es verdad.
Bego: Y cuando no se mueren chinos, ¿de dónde sacan la carne?
Yo: ¿Sabeis que han puesto un Döner Kebab en mi calle?
Amigo 2: Pues no lo sé... perros y gatos y ratas y eso. ¿Sabeis el chino que hay al lado de mi casa, junto al taller? Pues ahí había antes más gatos que la órdiga, y ahora no hay ni uno. Os lo juro.
Bego: Venga ya...
Amigo 3: ¿Oye, y si vamos de tapas? Junto al ayuntamiento hay una tasquilla que ponen unos bocatas de calamares que alucinas.
Amigo 2: Psé. ¿Y en Alonso Martínez? Conozco yo una cervecería que está muy bien.
Amigo 1: Mira, que Goya y yo nos vamos a un chino, a comernos al abuelo chino y a la madre bantú y al niño esquimal. ¿Os venís?
Amigo 2: ¡Anda ya! Mira, yo tengo el coche aquí. ¿Alguien se viene a Alonso Martínez?
Amigo 3: Pues el caso es que... Sonia, cariño, ¿tú no tienes que trabajar mañana?
Novia de amigo 3: A las ocho.
Amigo 3: Mira, casi que pasamos, ¿no? Venga, nos vemos, hasta mañana.
Todos los demás: ¡Chao!
Novia de amigo 1: Nosotros también nos vamos. ¡Hasta mañana!
Los que quedamos: ¡Chao!
Amigo 2: Qué muermos. Bego, ¿os venís?
Bego: Casi que no. Estoy súper cansada. Creo que cogeremos una pizza en el italiano debajo de casa y ya está, ¿no?
Yo: ...
Bego: Pues nada. ¡Hasta luego!
Los otros dos: ¡Chao!
Bego: Qué pesados se ponen... ¿de qué te apetece la pizza?
Yo: ¿Sabes que han abierto un Döner Kebab en nuestra calle?
Bego: Anda ya... ¿Cuatro estaciones, como siempre?
Yo: ...
Bego: Si quieres cambiamos.
Yo: No, cielo. Cuatro estaciones. Claro.
Conversación fascinante # 3
Noche. Dos amigos hemos salido a ver el partido del Atleti y a beber unas cervezas. Siempre que el Atleti pierde, bebemos demasiado mitad por la frustración, mitad para olvidar por qué somos aficionados de un equipo tan acostumbrado a perder. Últimamente, no gano para resacas.
Mi amigo:¿Sabes que tu hermana es una chica genial?
Yo: ¿Eh?
Mi amigo: Te lo digo en serio. Tu hermana es un encanto.
Yo: Pues sí, pues sí.
Mi amigo: Ejem... creo que tu hermana me gusta, tío.
Yo: ¿Qué?
Mi amigo: Joder, ya lo he dicho. ¿Te molesta que me guste tu hermana?
Yo: Joder. Joder. La leche. ¡Pero si tiene veinte años!
Mi amigo: ¡Mira tú! ¿Y qué sabe el corazón de edades, tío?
Yo: No me toques las narices...
Mi amigo: ¿Qué pasa? ¿No me puedo enamorar de tu hermana?
Yo: ¿Pero qué coño estás diciendo? ¿De qué conoces tú a mi hermana, anormal?
Mi amigo: Pues del día que me la presentaste.
Yo: Creo recordar que no cruzaste ni media docena de palabras con ella. Ni cinco palabras.
Mi amigo: ¿No crees en el amor a primera vista?
Yo: Deja de tocarme las narices.
Mi amigo: Tío, te lo digo en serio. Estoy enamorado de tu hermana. Llámala que venga, tengo que decírselo. Tengo que declararme. Es la mujer de mi vida, tío, lo presiento. Lo siento aquí, joder, aquí dentro.
Yo: ¡¿Qué?!
Mi amigo: Que la llames que venga, joder.
Yo: Mira, tío, te la vas a ganar como sigas así.
Mi amigo: Eres lo peor, tío. Eres un cabrón. Estás poniendo puertas al campo, que lo sepas. Pienso hablar con tu hermana.
Yo: Que te calles de una puñetera vez.
Mi amigo: Tío, estoy perdidamente enamorado de tu hermana, en serio. La vi y me dije "esta chica es la tía que llevo buscando tanto tiempo". Que sí, tío, en serio. Y no había bebido nada, lo juro.
Yo: Vale. Vale. Dime solo una cosa, ¿de cuál de ellas?
Mi amigo: ...
Yo: Estoy esperando.
Mi amigo: ...
Yo: ¿De quién?
Mi amigo: Joder, de la que me presentaste el otro día. Tío. De esa.
Yo: Eres un gilipollas.
Mi amigo: Tíoooo...
Se va al baño. Vuelve al cabo de un cuarto de hora.
Mi amigo: Joder... lo siento por el que tenga que limpiar el baño.
Yo: Eres un gilipollas.
Mi amigo: La culpa es tuya, por dejarme beber tanto.
Yo: ¿Tengo yo la culpa de que te emborraches?
Mi amigo: Psssí...
Al cabo de un rato.
Mi amigo: ¿Vas a llamar a tu hermana, sí o no?
Yo: No.
Mi amigo: ¿Por qué? ¿Qué crees que voy a hacer?
Yo: Igual vomitarle encima.
Mi amigo: Eso solo pasó una vez.
Yo: Una vez ya es demasiadas veces, tío.
Mi amigo: Lo que pasa es que te jode emparentar conmigo porque soy catalán.
Yo: Sí, seguro.
Mi amigo: Eres un facha de mierda. Y un capullo.
Yo: Y tú un gilipollas.
Mi amigo: Venga, joder... ¿qué te cuesta? Llama a tu hermana.
Yo: Vete a la mierda.
Mi amigo: Tíoooo...
Pasa otro rato.
Mi amigo: Oye... ¿sabes que Bego tiene su puntito, también?
¿Verdad que es estupendo tener amistades? :D
Fantástico. Ya lo creo. Es estupendo. Un tesoro, dicen.
Y sin embargo, los aprecio.
Dicen también que una de las cosas más importantes entre dos amigos es la sinceridad (la pidas tú o no, qué le vamos a hacer). ¿Cómo era el dicho?...Ah!sí -sinceridad- ¿No querías sopa?,pues toma, dos platos.
En fin...amistad,así hay que tomarla. :)
Supongo que es así.
De eso va este post, imagino. De la sinceridad.
No si es entre real sin mas o real y triste o incluso real y bonito,
es curioso certificar una vez mas que todos somos iguales
y sin embargo les quieres y a que nadie mas se le ocurra decir nada malo
"¿Sabeis que han abierto un Döner Kebab en mi calle?"
¿Sí? En la mía también.
Son los ultracuerpos. Están entre nosotros.
Ay, no, que ese chiste ya lo he utilizado.