Se me enamora el alma...
8, 03 de 2006-02-03 de 2006
Qué bonito es el amor, ahora que quedan menos de dos semanas para demostrar lo bonito que es pasando por caja en el Corte Inglés. ¿No necesitan un móvil nuevo? Siempre es un detalle. ¿Y una televisión de plasma? Está baratitas. O una cámara digital, las hay muy bien de precio para sus chipiritifláuticas prestaciones.
No hay nada que demuestre tanto el amor que sientes por otra persona que un regalo con un precio de más de tres cifras.
¿Qué hace que aún no están comprando
Qué bonito es el amor, ahora que quedan menos de dos semanas para demostrar lo bonito que es pasando por caja en el Corte Inglés. ¿No necesitan un móvil nuevo? Siempre es un detalle. ¿Y una televisión de plasma? Está baratitas. O una cámara digital, las hay muy bien de precio para sus chipiritifláuticas prestaciones.
No hay nada que demuestre tanto el amor que sientes por otra persona que un regalo con un precio de más de tres cifras.
¿Qué hace que aún no están comprando?
San Valentín es una fecha que me solía deprimir bastante. Ya saben, por eso de la soledad y todas esas cosas. Ahora me deprime muchísimo. Ya saben, por eso del mercantilismo y todas esas cosas. Quiero decir... ¿por qué? Hasta hace relativamente poco tiempo, lo que me preocupaba era, más bien, recordar no ponerme nada rojo y salir el día de San Valentín como un avezado cazador, sabiendo que las chicas que estuvieran solas en tan señalada fecha, serían presa fácil. Bueno, vale, me equivocaba, pero de algo tienen que vivir los solteros en San Valentín, ¿no?
Es una fecha que, si las vives en soledad, resulta horrorosa. Todos los anuncios de la tele te recuerdan que la soltería es el paso inmediatamente anterior al fracaso, con todos esos corazones y todas esas cosas. ¿Por qué no hacen un día de los solteros? Un día que digan "regálate cosas a ti mismo, porque te lo mereces". Pero no, todo son descuentos para parejas, regalos para parejas, vida en pareja, armonía parejil y mucho, mucho amor y películas donde los protagonistas terminan liándose sobre la mesa de la cocina, el aparador o un montón de barro maloliente (bueno, esto menos, pero pasa, que lo he visto. En la tele, quiero decir).
Cuando no tenía pareja y mis amigos sí, sus novias tenían un trato exquisito conmigo. Supongo que yo era algo así como ese primo soltero y algo golfo que se lo pasa tan bien solo que no quiere pareja que le corte las alas. Perdonen pero es que me parto. Una o dos me preguntaban las razones de que no tuviera novia, y me decían muchas veces lo majísimo que era, pero yo pensaba para mis adentros, y estoy íntimamente convencido de que así sería, que ninguna de ellas saldría conmigo si estuvieran solteras y yo se lo propusiera.
Lo he comentado con un amigo, hace un rato. Es como si uno tuviera un cabezón enorme, totalmente deforme, y una persona le mirara y dijera "chico, no entiendo la razón de que no encuentres sombrero de tu talla". Estoy seguro de que saben la respuesta, pero su tacto mal entendido impide que me saquen de la duda. Como diría ese amigo, "son unas mamonas cargadas de buenas intenciones", más o menos como las ametralladoras de las misiones humanitarias.
Creo que la cuota de autocompasión de este blog está alcanzado niveles casi insoportables. Contemos un chiste, como alivio cómico.
Entra un niño a la cocina.
- ¡Mamá, mamá, dame galletas!
Y le responde la madre.
- No, que te las comes.
Jajajajajaja. Jaja. Ja... ja. ¿Ja?
¡Esperen! ¡No se vayan! ¿Es que necesitan que me autodegrade para divertirse? ¿Por qué son tan crueles? En fin, ya no tengo ganas de escribir más. ¿Seguro que no quieren un móvil nuevo? Si quieren, puedo contar otro chiste.
Vale, vale, me callo.
En fin, agradecerle a Fer su apoyo moral en la confección de este post, y todas esas cosas. Bego, sí, ya tengo tu regalo, mujer, no te me encrespes.
Qué bonito, qué bonito es el amor.
No hay nada que demuestre tanto el amor que sientes por otra persona que un regalo con un precio de más de tres cifras.
¿Qué hace que aún no están comprando
Qué bonito es el amor, ahora que quedan menos de dos semanas para demostrar lo bonito que es pasando por caja en el Corte Inglés. ¿No necesitan un móvil nuevo? Siempre es un detalle. ¿Y una televisión de plasma? Está baratitas. O una cámara digital, las hay muy bien de precio para sus chipiritifláuticas prestaciones.
No hay nada que demuestre tanto el amor que sientes por otra persona que un regalo con un precio de más de tres cifras.
¿Qué hace que aún no están comprando?
San Valentín es una fecha que me solía deprimir bastante. Ya saben, por eso de la soledad y todas esas cosas. Ahora me deprime muchísimo. Ya saben, por eso del mercantilismo y todas esas cosas. Quiero decir... ¿por qué? Hasta hace relativamente poco tiempo, lo que me preocupaba era, más bien, recordar no ponerme nada rojo y salir el día de San Valentín como un avezado cazador, sabiendo que las chicas que estuvieran solas en tan señalada fecha, serían presa fácil. Bueno, vale, me equivocaba, pero de algo tienen que vivir los solteros en San Valentín, ¿no?
Es una fecha que, si las vives en soledad, resulta horrorosa. Todos los anuncios de la tele te recuerdan que la soltería es el paso inmediatamente anterior al fracaso, con todos esos corazones y todas esas cosas. ¿Por qué no hacen un día de los solteros? Un día que digan "regálate cosas a ti mismo, porque te lo mereces". Pero no, todo son descuentos para parejas, regalos para parejas, vida en pareja, armonía parejil y mucho, mucho amor y películas donde los protagonistas terminan liándose sobre la mesa de la cocina, el aparador o un montón de barro maloliente (bueno, esto menos, pero pasa, que lo he visto. En la tele, quiero decir).
Cuando no tenía pareja y mis amigos sí, sus novias tenían un trato exquisito conmigo. Supongo que yo era algo así como ese primo soltero y algo golfo que se lo pasa tan bien solo que no quiere pareja que le corte las alas. Perdonen pero es que me parto. Una o dos me preguntaban las razones de que no tuviera novia, y me decían muchas veces lo majísimo que era, pero yo pensaba para mis adentros, y estoy íntimamente convencido de que así sería, que ninguna de ellas saldría conmigo si estuvieran solteras y yo se lo propusiera.
Lo he comentado con un amigo, hace un rato. Es como si uno tuviera un cabezón enorme, totalmente deforme, y una persona le mirara y dijera "chico, no entiendo la razón de que no encuentres sombrero de tu talla". Estoy seguro de que saben la respuesta, pero su tacto mal entendido impide que me saquen de la duda. Como diría ese amigo, "son unas mamonas cargadas de buenas intenciones", más o menos como las ametralladoras de las misiones humanitarias.
Creo que la cuota de autocompasión de este blog está alcanzado niveles casi insoportables. Contemos un chiste, como alivio cómico.
Entra un niño a la cocina.
- ¡Mamá, mamá, dame galletas!
Y le responde la madre.
- No, que te las comes.
Jajajajajaja. Jaja. Ja... ja. ¿Ja?
¡Esperen! ¡No se vayan! ¿Es que necesitan que me autodegrade para divertirse? ¿Por qué son tan crueles? En fin, ya no tengo ganas de escribir más. ¿Seguro que no quieren un móvil nuevo? Si quieren, puedo contar otro chiste.
Vale, vale, me callo.
En fin, agradecerle a Fer su apoyo moral en la confección de este post, y todas esas cosas. Bego, sí, ya tengo tu regalo, mujer, no te me encrespes.
Qué bonito, qué bonito es el amor.
Yo estoy por regalarle un chiste a mi "amorcito" ese día,pero me da que el chiste me lo iba a contar mi "amorcito" a mi.
¿Y dices que los móviles salen bien de precio?Pos eso...
Muy bien de precio. Si quieres te paso con mi compañero de telefonía. Es muy majo, aunque huele raro.
Muy bien de precio. Si quieres te paso con mi compañero de telefonía. Es muy majo, aunque huele raro.
Pues yo pienso regalarme un buen disco.
Como dicen los Mojinos Escozíos... y es que me quiero, me quiero, me quieroooooo, ¡me quiero un montón!