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El Bledo

1.- Planta de la familia de las quenopodiáceas, de tallos rastreros, de unos tres decímetros de largo, hojas triangulares de color verde oscuro y flores rojas, muy pequeñas y en racimos auxiliares. 2.- Cosa insignificante, de poco o ningún valor

Mis amigos

6, 28 de 2006-02-28 de 2006
Cano y yo somos amigos desde haces bastante tiempo. Desde mi época universitaria. Solemos salir una vez al mes, para contarnos nuestras vidas, mantener diálogos desquiciantes y emborracharnos un poquito. Él deja en casa a Susan (la chica americana con la que vive) y yo me escapo de Bego diciendo que voy a comprar pastillas para la tos.

Cano y yo somos amigos desde haces bastante tiempo. Desde mi época universitaria. Solemos salir una vez al mes, para contarnos nuestras vidas, mantener diálogos desquiciantes y emborracharnos un poquito. Él deja en casa a Susan (la chica americana con la que vive) y yo me escapo de Bego diciendo que voy a comprar pastillas para la tos.

Cano es el típico bohemio de diseño. Trabaja en una agencia de publicidad, y viste de esa forma destradamente chic que está de moda entre el ambiente supercool. Me debería repatear, pero a pesar de su apariencia, es un gran tipo, nada afectado. Toca la guitarra (como mi hermano Nacho) en un grupo indie que no recuerdo el nombre y es bastante estrafalario, tanto en su filosofía vital como en su forma de hablar.

Estos son fragmentos de mi conversación con Cano de este sábado.

Fragmento #1

Yo: ¿Qué tal el grupo? ¿Sigues con ello?
Cano: Sí, está bien, pero ya sabes, por afición. Somos bastante malos.
Yo: Ya, ya, os he escuchado, ¿recuerdas?
Cano: Precisamente el otro día me di cuenta de que no era Jimi Hendrix.
Yo: ¿Sí? ¿Cuándo?
Cano: El otro día, al despertarme.
Yo: ¿Al despertarte?
Cano: Sí, al despertarme y darme cuenta de que he cumplido los treinta sin amanecer ahogado en mi propio vómito.

Fragmento #2

Yo: ¿La fidelidad? La fidelidad es una jodida engañifa.
Cano: Venga, tío, no jodas...
Yo: En serio, en serio.
Cano: ¿Sí? ¿Y qué opina Begoña de eso?
Yo: No lo sabe. Pero te digo que la fidelidad es antinatural.
Cano: ¿Sí?
Yo: Que sí.
Cano: ¿Y por qué tú no eres infiel?
Yo: Por pura timidez.
Cano: Venga, no me jodas.
Yo: En serio. Ya sabes que mi carisma con las mujeres es legendario...
Cano: Si por legendario entiendes que no se lo cree nadie...
Yo: Mira, los hombres... los hombres lo que queremos es polinizar. Polinizar. ¡Polinizar!. Meter nuestros apéndices entre los estambres y los pistilos y polinizar el gineceo. Puede que el corazón nos pida estabilidad, pero otra cosa lo que nos pide, tío, es variedad.
Cano: ...
Yo: No me mires así. Es en serio. Las mujeres quieren un... un nido. Eso es. Un nido propio. Y los hombres no. Los hombres quieren toquetear todos los nidos que puedan.
Cano: Vaya metáfora.
Yo: Que sí, Cano, que sí. Los hombres son... como el cuco, que está venga a poner los huevos en nidos ajenos.
Cano: ¿Y las mujeres?
Yo: Las mujeres son como esos pájaros que hacen nidos así cerrados con solo un agujero pequeño para entrar...
Cano: ¿Las abubillas?
Yo: Eso. Como abubillas. No dejan entrar más que a quien quieren. Pero los hombres, te lo digo yo, son como los cucos.
Cano: ¿Sabes? Yo creo que las mujeres son más como las urracas, que les encantan las cosas que brillan.

Fragmento #3

Cano: Manzanos.
Yo: ¿Eh?
Cano: Las mujeres son como manzanos.
Yo: ¿Eh?
Cano: Déjate de avutardas o cucos. Las mujeres son como manzanos.
Yo: Joder.
Cano: Piénsalo. La relación hombre mujer es como la relación entre un hombre y un manzano.
Yo: ¿Sí?
Cano: Sí. A ver. Hay formas de relacionarse con un manzano... pues ventajosas. Tu vecino tiene un manzano. Tú entras y robas algunas manzanas. Tú te comes las manzanas, pero el vecino es quien riega, abona, y cuida y todo eso al manzano.
Yo: Lo fumiga contra el pulgón.
Cano: Sí, lo fumiga contra...
Yo: Y contra el gusano de la fruta.
Cano: Sí, pero...
Yo: Y lo poda. Es importante podar los frutales.
Cano: ¡Que sí! Es relación es la de un amante y tú. Hay otro que cuida a la mujer, pero tú te comes las manzanas.
Yo: Entiendo.
Cano: También puede ser que simplemente haya un manzano silvestre, tú te comas las manzanas, y santas pascuas. Eso es una relación esporádica, un rollo. Tú comes manzanas, pero que el manzano se cuide solo.
Yo: Sip.
Cano: Bien. Esas son formas buenas de relación hombre-mujer-manzano. Pero luego vienen las partes chungas.
Yo: ¿Por ejemplo?
Cano: Por ejemplo, cuando tú comes las manzanas, pero tienes que cuidar el manzano, pero cuidarlo la leche.
Yo: Eso es el matrimonio, ¿no?
Cano: Sí. Como Susan y yo o tú y Begoña.
Yo: Claro.
Cano: Pero es que además de cuidar el manzano, tienes que vigilar que no se te coman las manzanas, porque ya jodería, ¿no?
Yo: Jajaja. Claro.
Cano: Hay cosas más chungas todavía. Cuidar el manzano, pero tener que compartir la cosecha con otro cabrón.
Yo: Je.
Cano: Veo que me sigues.
Yo: Te piso los talones.
Cano: Entonces hay cuatro maneras. Manzano silvestre, que es el rollito. Manzano de otro, que es los cuernos. Cuidar tu propio manzano, que es la pareja estable. Y compartir tu cosecha, que es que te ponga los cuernos a ti.
Yo: Bien. La mujer como manzano.
Cano: Lo jodido, amigo mío, es que hay una quinta manera de relación, que es la realmente chunga.
Yo: ¿Cuál?
Cano: Aquella en la que tú ayudas a cuidar el manzano, lo riegas, lo podas, vas a cualquier hora a atenderlo, pero todas las jodidas manzanas, todas y cada una, se las come otro.
Yo: Joder.
Cano: Efectivamente.
Yo: "Yo te quiero, pero como amigo". Y luego se lía con un imbécil pero te llama para secar sus penas y que le sirvas de paño de lágrimas.
Cano: Claro, ¿no?
Yo: Cristalino.
Cano: Qué putada, ¿eh?
Yo: La peor. Y hablo con conocimiento de causa.
Cano: Jajaja. Lo sé. ¿Otra cerveza?

Quizá el mes que viene, más.

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