Perpetuando la especie
12, 03 de 2006-03-03 de 2006
Queridos lectores, ¿son ustedes unos Adonis o unas Venus? ¿Dejan tras de sí un reguero de corazones rotos y esguinces cervicales? ¿O acason son, como sospecho, unos seres antisociales y acomplejados llenos de taras físicas que lastran sin remedio sus relaciones interpersonales? En fin, queridos amigos, nadie es perfecto. Un eterno dilema se presenta para el hombre y mujer poco agraciado: tratar de sobrevivir con dignidad en un mundo cortado a la medida de los bellos, o hacerse la cirugía estética con un serrucho.
Queridos lectores, ¿son ustedes unos Adonis o unas Venus? ¿Dejan tras de sí un reguero de corazones rotos y esguinces cervicales? ¿O acason son, como sospecho, unos seres antisociales y acomplejados llenos de taras físicas que lastran sin remedio sus relaciones interpersonales? En fin, queridos amigos, nadie es perfecto. Un eterno dilema se presenta para el hombre y mujer poco agraciado: tratar de sobrevivir con dignidad en un mundo cortado a la medida de los bellos, o hacerse la cirugía estética con un serrucho.
Miles de personas a lo largo de la historia han establecido ciertos cánones que sirven de tortura a todos aquellos que, por un motivo u otro, lleva en sí el estigma incurable de la fealdad más grotesca. Desde la Venus de Willendorf a las gordezuelas mujeronas de Rubens, desde Twiggy a Afrodita pasando por el David o los cuadros de Botero, las mujeres y los hombres han sufrido el acoso de las medidas, los afeites, los corsés y los pantalones de campana.
Pero esto ha terminado. G.P Anonymus, en su libro "La belleza y la bechamel", recoge variados consejos para todos aquellos a los que su rostro atormenta y su cuerpo hace llorar. Gracias a estos sencillos apuntes, incluso la mujer menos glamourosa, incluso el hombre más simiesco, podrán realizarse como persona manteniendo unas fluídas relaciones (con perdón) con personas del sexo opuesto (o del mismo, claro). Están especialmente dirigidos a todos aquellos jóvenes cuya faz asemeja un plato de paella, o a todas aquellas adolescentes que han sido detenidas y llevadas al zoológico en alguna ocasión.
· Píntese la cara de color verde. Además de disimular sus hilarantes rasgos, podrá establecer innumerables conversaciones acerca de "¿por qué llevas la cara pintada de verde?".
· Búsquese una novia invisible. Aunque no satisfaga del todo sus deseos (¡so pecaminoso!), le hará tremendamente popular entre la población científica de la ciudad (concretamente, de la psiquiátrica).
· Emplee el método "Garrotazo y tentetieso". Entre los hombres de Atapuerca gozaba de gran raigambre este método consistente en atizar un estacazo tremebundo a la chica o chico que nos interese, para después gozar de su cuerpo ayudados por su estado de amnesia y desvalimiento. El hecho de que los homo sapiens sea la especie dominante sobre los neanderthalensis demuestra que el método funciona.
· Contrapunto no violento del método anterior. En las farmacias de medio mundo se despachan líquidos inodoros, insípidos e incoloros, que aturden a aquel que los ingiere. No hay más que derramarlos sobre la bebida de la chica o chico de nuestros sueños, para tenerlos, de un plumazo, a nuestros pies (literalmente hablando).
· Aproveche fiestas entrañables. Carnavales o Nochevieja se puede vestir máscara sin llamar mucho la atención. Seduzca con su labia ibérica a todas las chicas del local en cuestión. Pero si además de feo, usted no tiene facilidad de palabra, ¿por qué no prueba con animales?
· Viaje usted. En las diferentes culturas existen muy diferentes patrones de belleza. ¿Quién le dice a usted que entre los papúes o los watusi no es usted una auténtica divinidad de la fertilidad?
· Alcohol. Una adecuada intoxicación etílica provoca que los rasgos se difuminen, los cuerpos se estilicen, y los torpes bamboleos de sus cachas parezcan sensuales bailoteos caribeños. ¡Beban sin moderación! Y lo que es más importante, ¡hagan beber al objetivo de su conquista!
· Aburra a su presa. Provoque un tedio contumaz a su víctima con interminables horas de verborrea inconsistente. Si no se gana un poco saludable mamporro, la chica o chico en cuestión está en el bote.
· Ligue con sus empleadas. De un tiempo a esta parte, el acoso sexual se considera delito por alguna razón. Pero no se corte por ello: ¡aproveche su posición de poder para ligar con sus empleadas, y despedirlas si no se pliegan a sus lúbricos deseos! Es divertido y de eficacia comprobada por Ismael Álvarez, ex-alcalde de Ponferrada.
· ¿Quién ha dicho que pagar no es bueno?. ¿Dejaría que cualquier persona que encontrara en un bar hurgara en su coche o en su ordenador? ¿Y por qué deja en manos de amateurs poco dotados lo que debería ser manipulado por profesionales? Los buenos empleados del sexo podrán satisfacer sus fantasías más aberrantes y sus sueños más políticamente incorrectos. Buscando bien, podrá encontrar a aquel o aquella que más se ajuste a su presupuesto. Y además, son fuente de increíbles anécdotas de contenido picante (y en algunos casos, de divertidas enfermedades venéreas que harán las delicias de sus amistades durante incontables veladas).
Este sencillo decálogo de métodos puede hacerle más feliz, más sociable y más persona. No todos pueden chasquear los dedos y hacerse con una horda de hombres y mujeres deseosos de retozar hasta el amanecer, pero nadie ha dicho que los miembros (con perdón) más desfavorecidos y menos carismáticos de nuestra sociedad no puedan perpetuar sus poco vistosos genes. Y como epílogo, estas recomendaciones:
1.- Jamás trate de parecer guapo con ropas o complementos. A la legua se ve que no es guapo ni lo será nunca a no ser que se vuelva tuareg o se ponga de moda el burka.
2.- Aproveche como nadie las zonas oscuras de los bares.
3.- Vaya a por la chica más guapa del bar. ¿Cuántas veces se ha preguntado "cómo puede ir esa cacho cosa con ese pariente cercano del orangután"?
4.- Sonría mucho. Los feos no pueden permitirse ser insoportables.
5.- Nunca haga caso de quien diga "el físico no es importante". Si es feo, es un amargado. Si es guapo, es un hijoputa.
No eche en saco roto estos consejos. No puedo dar solución a sus complejos, pero puedo tratar de hacer su vida de impresentable un poco más soportable. Al menos, no le ha costado un duro.
Queridos lectores, ¿son ustedes unos Adonis o unas Venus? ¿Dejan tras de sí un reguero de corazones rotos y esguinces cervicales? ¿O acason son, como sospecho, unos seres antisociales y acomplejados llenos de taras físicas que lastran sin remedio sus relaciones interpersonales? En fin, queridos amigos, nadie es perfecto. Un eterno dilema se presenta para el hombre y mujer poco agraciado: tratar de sobrevivir con dignidad en un mundo cortado a la medida de los bellos, o hacerse la cirugía estética con un serrucho.
Miles de personas a lo largo de la historia han establecido ciertos cánones que sirven de tortura a todos aquellos que, por un motivo u otro, lleva en sí el estigma incurable de la fealdad más grotesca. Desde la Venus de Willendorf a las gordezuelas mujeronas de Rubens, desde Twiggy a Afrodita pasando por el David o los cuadros de Botero, las mujeres y los hombres han sufrido el acoso de las medidas, los afeites, los corsés y los pantalones de campana.
Pero esto ha terminado. G.P Anonymus, en su libro "La belleza y la bechamel", recoge variados consejos para todos aquellos a los que su rostro atormenta y su cuerpo hace llorar. Gracias a estos sencillos apuntes, incluso la mujer menos glamourosa, incluso el hombre más simiesco, podrán realizarse como persona manteniendo unas fluídas relaciones (con perdón) con personas del sexo opuesto (o del mismo, claro). Están especialmente dirigidos a todos aquellos jóvenes cuya faz asemeja un plato de paella, o a todas aquellas adolescentes que han sido detenidas y llevadas al zoológico en alguna ocasión.
· Píntese la cara de color verde. Además de disimular sus hilarantes rasgos, podrá establecer innumerables conversaciones acerca de "¿por qué llevas la cara pintada de verde?".
· Búsquese una novia invisible. Aunque no satisfaga del todo sus deseos (¡so pecaminoso!), le hará tremendamente popular entre la población científica de la ciudad (concretamente, de la psiquiátrica).
· Emplee el método "Garrotazo y tentetieso". Entre los hombres de Atapuerca gozaba de gran raigambre este método consistente en atizar un estacazo tremebundo a la chica o chico que nos interese, para después gozar de su cuerpo ayudados por su estado de amnesia y desvalimiento. El hecho de que los homo sapiens sea la especie dominante sobre los neanderthalensis demuestra que el método funciona.
· Contrapunto no violento del método anterior. En las farmacias de medio mundo se despachan líquidos inodoros, insípidos e incoloros, que aturden a aquel que los ingiere. No hay más que derramarlos sobre la bebida de la chica o chico de nuestros sueños, para tenerlos, de un plumazo, a nuestros pies (literalmente hablando).
· Aproveche fiestas entrañables. Carnavales o Nochevieja se puede vestir máscara sin llamar mucho la atención. Seduzca con su labia ibérica a todas las chicas del local en cuestión. Pero si además de feo, usted no tiene facilidad de palabra, ¿por qué no prueba con animales?
· Viaje usted. En las diferentes culturas existen muy diferentes patrones de belleza. ¿Quién le dice a usted que entre los papúes o los watusi no es usted una auténtica divinidad de la fertilidad?
· Alcohol. Una adecuada intoxicación etílica provoca que los rasgos se difuminen, los cuerpos se estilicen, y los torpes bamboleos de sus cachas parezcan sensuales bailoteos caribeños. ¡Beban sin moderación! Y lo que es más importante, ¡hagan beber al objetivo de su conquista!
· Aburra a su presa. Provoque un tedio contumaz a su víctima con interminables horas de verborrea inconsistente. Si no se gana un poco saludable mamporro, la chica o chico en cuestión está en el bote.
· Ligue con sus empleadas. De un tiempo a esta parte, el acoso sexual se considera delito por alguna razón. Pero no se corte por ello: ¡aproveche su posición de poder para ligar con sus empleadas, y despedirlas si no se pliegan a sus lúbricos deseos! Es divertido y de eficacia comprobada por Ismael Álvarez, ex-alcalde de Ponferrada.
· ¿Quién ha dicho que pagar no es bueno?. ¿Dejaría que cualquier persona que encontrara en un bar hurgara en su coche o en su ordenador? ¿Y por qué deja en manos de amateurs poco dotados lo que debería ser manipulado por profesionales? Los buenos empleados del sexo podrán satisfacer sus fantasías más aberrantes y sus sueños más políticamente incorrectos. Buscando bien, podrá encontrar a aquel o aquella que más se ajuste a su presupuesto. Y además, son fuente de increíbles anécdotas de contenido picante (y en algunos casos, de divertidas enfermedades venéreas que harán las delicias de sus amistades durante incontables veladas).
Este sencillo decálogo de métodos puede hacerle más feliz, más sociable y más persona. No todos pueden chasquear los dedos y hacerse con una horda de hombres y mujeres deseosos de retozar hasta el amanecer, pero nadie ha dicho que los miembros (con perdón) más desfavorecidos y menos carismáticos de nuestra sociedad no puedan perpetuar sus poco vistosos genes. Y como epílogo, estas recomendaciones:
1.- Jamás trate de parecer guapo con ropas o complementos. A la legua se ve que no es guapo ni lo será nunca a no ser que se vuelva tuareg o se ponga de moda el burka.
2.- Aproveche como nadie las zonas oscuras de los bares.
3.- Vaya a por la chica más guapa del bar. ¿Cuántas veces se ha preguntado "cómo puede ir esa cacho cosa con ese pariente cercano del orangután"?
4.- Sonría mucho. Los feos no pueden permitirse ser insoportables.
5.- Nunca haga caso de quien diga "el físico no es importante". Si es feo, es un amargado. Si es guapo, es un hijoputa.
No eche en saco roto estos consejos. No puedo dar solución a sus complejos, pero puedo tratar de hacer su vida de impresentable un poco más soportable. Al menos, no le ha costado un duro.