Usted también puede ser artista abstracto (Homenaje a ARCO 2006)
12, 03 de 2006-03-03 de 2006
¿Se ve incapaz de juntar dos líneas con un mínimo de cherencia estética? ¿No tiene una idea brillante para revolucionar la narrativa cinematográfica? ¿Es usted moderno-alternativo- andergraun? Pues créame, éste es su momento: láncese al mundo del arte abstracto, donde podrá dar alguna utilidad a ese estilo tan personal dehacer las cosas (que algunos califican de incompetencia), a la par que disimula su mediocridad creativa.
¿Se ve incapaz de juntar dos líneas con un mínimo de cherencia estética? ¿No tiene una idea brillante para revolucionar la narrativa cinematográfica? ¿Es usted moderno-alternativo- andergraun? Pues créame, éste es su momento: láncese al mundo del arte abstracto, donde podrá dar alguna utilidad a ese estilo tan personal dehacer las cosas (que algunos califican de incompetencia), a la par que disimula su mediocridad creativa.
Aunque no todo es tan sencillo, lamentablemente. Para ser un auténtico artista abstracto se necesita de algo más que una obra miserablemente patética. Es preciso revestir de pseudointelectualidad sus craciones más delirantes. Lo importante no es qué decir, amigos lectores, sino cómo decirlo para dejar a la crítica epatada del todo. G.P. Anonymus, en su celebérrimo libelo "La abstracción artística y la bechamel" formula con su habitual pericia una serie de conceptos muy a tener en cuenta si se quiere triunfar en este mundillo y exponer algún día en el Museo Guggenheim de Bilbao. Así que, Kubelkas, Kandiskys y Morriseys del futuro, atentos.
a) Su obra en ningún caso es pobre. Es minimalista. Jamás es obvia, sino reveladora. Jamás es pueril, es psiconalítica-regresiva. Jamás es cutre, sino conceptual. Como ve, todo gana si se reviste de un intelectualismo de baratillo.
b) A la hora de defender su obra ante público y crítica, llene su discurso de palabras poéticas y rimbombantes: "Soledad del individuo", "ontología del ser", "desesperanza endémica de nuestro siglo", "incomunicación colectiva", conceptos llenos de contenido (?) y nada, nada, ambiguos.
c) Las palabras esdrújulas y los polisílabos son sus mejores aliados, así como cualquier -ismo que se le ocurra. "Protosurrealismo", "antiestructuralismo", "filoestética", "conceptismo ascético", "equimosis rapsódica neobarroca"... Pero no se deje aconsejar en este sentido. Los diccionarios y libros de arte están llenos de abstrusas palabrejas que harán las delicias de cualquier pintamonas que se precie.
d) El método es esencial. Cuanta más profundidad teórica dé al método, a la gramática de su obra, más impresionados quedaremos todos por su proverbial clarividencia.
e) Criticar con alevosía y sin mesura cualquier movimiento estético anterior mediante insultos de diseño, es primordial si quiere darse a conocer como "enfant terrible". Algunas perlas:
- El arte anterior es hipócrita (o falsario, o vendido al poder, o una entelequia,...)
- Los críticos son artistas frustrados reconcomidos por la envidia
- Los artistas consagrados que me critican son dinosarios aferrados a su status.
f) No se fíe de corrientes artísticas, desmárquese de cualquier movimiento conocido; emplee continuamente frases como "arte de la ruptura", "transgresor del nuevo milenio", y sobre todo, el ABC de todo artista moderno: "la muerte del arte".
g) ¿El dinero? ¡Nada hay más artístico que el dinero! Subaste sus cuadros, recuerde que el arte es carísimo.
Pero no nos quedemos en estos pocos consejos generales. Porque ustedes se preguntarán "¿Cómo llevar todo esto a la práctica? ¿Cómo adquiriren chulear a la ente con nuestro dominio de las jergas de la estafa?" No se preocupen. la segunda parte del libro está dedicada a un ejemplo práctico, una obra churretosa que conseguiremos convertir en la obra fundamental del nuevo siglo.
Supongamos que yo, vago por naturaleza y convicción, decido dar una sola pincelada de óleo en un lienzo blanco de, pongamos, tres metros por tres. Una simple pincelada negra, ni grande ni pequeña, en el centro. "¡Caramba!", dirán ustedes, "¿Tamaño despropósito una obra de arte?". Observen y pásmense:
El primer consejo hablaba de emplear un intelectualismo pachanguero: nuestra obra será, por tanto, "un clamor minimalista influenciado por el arte no figurativo oriental", no un simple churrete de óleo en una enorme tela.
Ahora hay que defender la obra mediante palabras crípticas: "La obra trata acerca de cómo, en un océano cerúleo, transposición metafórica del la aadea global, un individuo abandonado, naúfrago ideal en este Tercer Milenio, huérfano de principios deontológicos o referencias mitológicas para aprehender la realidad, plasma sus emociones contradictorias ante el vacío existencial".
Llega la hora de llenar de esdrújulas y polisílabos el discurso: "El ínfimo pero esclarecedor poder comunicativo, anticlásico, del lienzo, es una ecléctica propuesta estética antropocéntrica, bordeando el dadaísmo, el postmodernismo underground y el conceptualismo desnudo"
Otro aspecto importante es el método. No puedo reconocer que mientras me rascaba tras la oreja distraídamente ¡pumba!, agité el pincel. Es perentorio decir que "reflexionando acerca de los límites de lo pictórico, dejando llevar el pincel por el libre-asocicionismo, trata de captar la concepción mínima de expresión plástica".
Como todo buen artista, se debe criticar con furor uterino todo aquello que pueda servir como referente de la obra: "En realidad, es una diatriba contra el recargamiento hiperrealista de la pintura precedente; el arte como tal agoniza y es necesario buscar la semilla de la resurrección".
Claramente, hay que remarcar su originalidad, por lo que "Conscientemente se ha abjurado de los pretenciosos estructuralistas; se representa la ruptura de esta generación con el falso arte pop y beatnik".
Ahora, mi cuadro vale trescientos millones de pesetas, según la Galería Sotheby's de Londres:
"Tercer Milenio", Crimson. Óleo sobre tela, 325 x 335. "Un clamor minimalista influenciado por el arte no figurativo oriental. La obra trata acerca de cómo, en un océano cerúleo, transposición metafórica del la aldea global, un individuo abandonado, naúfrago ideal en este Tercer Milenio, huérfano de principios deontológicos o referencias mitológicas para aprehender la realidad, plasma sus emociones contradictorias ante el vacío existencial. El ínfimo pero esclarecedor poder comunicativo, anticlásico, del lienzo, es una ecléctica propuesta estética antropocéntrica, bordeando el dadaísmo, el postmodernismo underground y el conceptualismo desnudo. El artista, reflexionando acerca de los límites de lo pictórico, dejando llevar el pincel por el libre-asocicionismo, trata de captar la expresión mínima de expresión plástica. En realidad, es también una diatriba contra el recargamiento hiperrealista de la pintura precedente; el arte como tal agoniza y es necesario buscar la semilla de la resurrección.Conscientemente se ha abjurado de los pretenciosos estructuralistas; se representa la ruptura de esta generación con el falso arte pop y beatnik."
¿Se ve incapaz de juntar dos líneas con un mínimo de cherencia estética? ¿No tiene una idea brillante para revolucionar la narrativa cinematográfica? ¿Es usted moderno-alternativo- andergraun? Pues créame, éste es su momento: láncese al mundo del arte abstracto, donde podrá dar alguna utilidad a ese estilo tan personal dehacer las cosas (que algunos califican de incompetencia), a la par que disimula su mediocridad creativa.
Aunque no todo es tan sencillo, lamentablemente. Para ser un auténtico artista abstracto se necesita de algo más que una obra miserablemente patética. Es preciso revestir de pseudointelectualidad sus craciones más delirantes. Lo importante no es qué decir, amigos lectores, sino cómo decirlo para dejar a la crítica epatada del todo. G.P. Anonymus, en su celebérrimo libelo "La abstracción artística y la bechamel" formula con su habitual pericia una serie de conceptos muy a tener en cuenta si se quiere triunfar en este mundillo y exponer algún día en el Museo Guggenheim de Bilbao. Así que, Kubelkas, Kandiskys y Morriseys del futuro, atentos.
a) Su obra en ningún caso es pobre. Es minimalista. Jamás es obvia, sino reveladora. Jamás es pueril, es psiconalítica-regresiva. Jamás es cutre, sino conceptual. Como ve, todo gana si se reviste de un intelectualismo de baratillo.
b) A la hora de defender su obra ante público y crítica, llene su discurso de palabras poéticas y rimbombantes: "Soledad del individuo", "ontología del ser", "desesperanza endémica de nuestro siglo", "incomunicación colectiva", conceptos llenos de contenido (?) y nada, nada, ambiguos.
c) Las palabras esdrújulas y los polisílabos son sus mejores aliados, así como cualquier -ismo que se le ocurra. "Protosurrealismo", "antiestructuralismo", "filoestética", "conceptismo ascético", "equimosis rapsódica neobarroca"... Pero no se deje aconsejar en este sentido. Los diccionarios y libros de arte están llenos de abstrusas palabrejas que harán las delicias de cualquier pintamonas que se precie.
d) El método es esencial. Cuanta más profundidad teórica dé al método, a la gramática de su obra, más impresionados quedaremos todos por su proverbial clarividencia.
e) Criticar con alevosía y sin mesura cualquier movimiento estético anterior mediante insultos de diseño, es primordial si quiere darse a conocer como "enfant terrible". Algunas perlas:
- El arte anterior es hipócrita (o falsario, o vendido al poder, o una entelequia,...)
- Los críticos son artistas frustrados reconcomidos por la envidia
- Los artistas consagrados que me critican son dinosarios aferrados a su status.
f) No se fíe de corrientes artísticas, desmárquese de cualquier movimiento conocido; emplee continuamente frases como "arte de la ruptura", "transgresor del nuevo milenio", y sobre todo, el ABC de todo artista moderno: "la muerte del arte".
g) ¿El dinero? ¡Nada hay más artístico que el dinero! Subaste sus cuadros, recuerde que el arte es carísimo.
Pero no nos quedemos en estos pocos consejos generales. Porque ustedes se preguntarán "¿Cómo llevar todo esto a la práctica? ¿Cómo adquiriren chulear a la ente con nuestro dominio de las jergas de la estafa?" No se preocupen. la segunda parte del libro está dedicada a un ejemplo práctico, una obra churretosa que conseguiremos convertir en la obra fundamental del nuevo siglo.
Supongamos que yo, vago por naturaleza y convicción, decido dar una sola pincelada de óleo en un lienzo blanco de, pongamos, tres metros por tres. Una simple pincelada negra, ni grande ni pequeña, en el centro. "¡Caramba!", dirán ustedes, "¿Tamaño despropósito una obra de arte?". Observen y pásmense:
El primer consejo hablaba de emplear un intelectualismo pachanguero: nuestra obra será, por tanto, "un clamor minimalista influenciado por el arte no figurativo oriental", no un simple churrete de óleo en una enorme tela.
Ahora hay que defender la obra mediante palabras crípticas: "La obra trata acerca de cómo, en un océano cerúleo, transposición metafórica del la aadea global, un individuo abandonado, naúfrago ideal en este Tercer Milenio, huérfano de principios deontológicos o referencias mitológicas para aprehender la realidad, plasma sus emociones contradictorias ante el vacío existencial".
Llega la hora de llenar de esdrújulas y polisílabos el discurso: "El ínfimo pero esclarecedor poder comunicativo, anticlásico, del lienzo, es una ecléctica propuesta estética antropocéntrica, bordeando el dadaísmo, el postmodernismo underground y el conceptualismo desnudo"
Otro aspecto importante es el método. No puedo reconocer que mientras me rascaba tras la oreja distraídamente ¡pumba!, agité el pincel. Es perentorio decir que "reflexionando acerca de los límites de lo pictórico, dejando llevar el pincel por el libre-asocicionismo, trata de captar la concepción mínima de expresión plástica".
Como todo buen artista, se debe criticar con furor uterino todo aquello que pueda servir como referente de la obra: "En realidad, es una diatriba contra el recargamiento hiperrealista de la pintura precedente; el arte como tal agoniza y es necesario buscar la semilla de la resurrección".
Claramente, hay que remarcar su originalidad, por lo que "Conscientemente se ha abjurado de los pretenciosos estructuralistas; se representa la ruptura de esta generación con el falso arte pop y beatnik".
Ahora, mi cuadro vale trescientos millones de pesetas, según la Galería Sotheby's de Londres:
"Tercer Milenio", Crimson. Óleo sobre tela, 325 x 335. "Un clamor minimalista influenciado por el arte no figurativo oriental. La obra trata acerca de cómo, en un océano cerúleo, transposición metafórica del la aldea global, un individuo abandonado, naúfrago ideal en este Tercer Milenio, huérfano de principios deontológicos o referencias mitológicas para aprehender la realidad, plasma sus emociones contradictorias ante el vacío existencial. El ínfimo pero esclarecedor poder comunicativo, anticlásico, del lienzo, es una ecléctica propuesta estética antropocéntrica, bordeando el dadaísmo, el postmodernismo underground y el conceptualismo desnudo. El artista, reflexionando acerca de los límites de lo pictórico, dejando llevar el pincel por el libre-asocicionismo, trata de captar la expresión mínima de expresión plástica. En realidad, es también una diatriba contra el recargamiento hiperrealista de la pintura precedente; el arte como tal agoniza y es necesario buscar la semilla de la resurrección.Conscientemente se ha abjurado de los pretenciosos estructuralistas; se representa la ruptura de esta generación con el falso arte pop y beatnik."
¡Plagio! ¡Plagio! ¡¡Plagio!! Esto es un escándalo.
http://static.flickr.com/51/110592423_54e0f59439.j...
No ye plagiu, ye un homenaje, mecagonmimadre!
XDDDDDDDDDDDDDDDDDD
¿Cómo dijo el Cela?
Arco no es diferente de un congreso de vendedores de aspiradores. Se trata de que algunos, los más pudientes, se gasten el dinero en un objeto dotado con el sello, hoy mercantil, de "arte" y lo cuelguen en sus salones o en sus salas donde se reune el consejo de administración de la empresa familiar. Por eso lo que se exponga en Arco es lo de menos, lo importante es que se exponga. En el arte, como en casi todo, la acción va un paso por delante del pensamiento, incluso del arte mismo; da igual lo que el artista quiera decir, lo que signifique la obra, el orígen que tenga, el título rimbombante... todo eso es lo de menos. De todo eso ya se encargan los críticos más tarde. De hecho da igual lo que el artísta haga, porque al final siempre se va a poder escribir un discurso coherente que dote de sentido a todas ocurrencias...
Lo importante de Arco hoy en día no es que sea arte, es que sea Arco... y así ocurre con el medio centenar de ferias del arte que se exponen en esta parte del mundo; el nombre lo dice todo... ar.co.
Por eso hasta preguntarse por el arte a propósito de arco no es participar de ese espectáculo bochornoso... de eso vive, de que cada año algien pregunte ¿pero esto es arte? a propósito de un objeto imposible. Si nadie hiciera esa pregunta, Arco no sería muy diferente de la zona de "adornos del hogar" de la planta baja de Ikea y, claro, tendrían que bajar los precios(Arco es una empresa semi-pública que jamás ha tenido pérdidas, es más... ha sido increiblemente lucrativa).